El collar es uno de los símbolos más antiguos ya que puede tener una existencia más remota que otros complementos comunes como el anillo y el brazalete pues se ha encontrado en antiquísimas sepulturas prehistóricas de la época paleolítica,como las cuentas de collar hechas con conchas hallados en lugares muy dispares, como en Marruecos, Israel, Sudáfrica, …, con unas cronologías que cuentan con miles de años.

Los collares prehistóricos de la Edad de piedra consisten siempre en sartas de conchas, huesecillos, dientes y piedrecillas. Los de la Edad de los metales agregan a los anteriores elementos algunas cuentas de oro y cobre, de barro cocido y de pasta vítrea o bien se transforman en torques (collares rígidos) a manera de trenzas y de argollas o se componen de cerquillos metálicos de los cuales penden pequeñas anillas del mismo material.

Su círculo cerrado tenía relaciones estrechas con la Magia, ya que representaba los poderes del mundo oculto. Ningún rey o sacerdote, ningún poderoso hubo en la antigüedad que no lo llevara alrededor de su cuello, y aún hoy, entre los motivos externos para aludir al poder o la preeminencia social se encuentra este viejo objeto entre ornamental, político y suntuario.

El collar fue pieza clave de la orfebrería egipcia de hace 4000 años, siendo los collares anchos los más típicos en Egipto y el mundo antiguo. Los había también más sencillos, y lo usaban tanto hombres como mujeres.

 

En todo el medio oriente también se utilizaban. En Asiria se fabricaban con cuentas de piedras preciosas.

Los griegos limitaron su uso a las mujeres. Fueron ellos lo que crearon el collaren forma de cadena.